La exposición diaria a la radiación UV es una de las principales causas del fotoenvejecimiento: provoca estrés oxidativo, inflamación, pérdida de colágeno, arrugas y manchas.
Antioxidante y defensor cutáneo
La Vitamina E (α-tocoferol) como nutricosmético, se ha posicionado como un aliado esencial para reforzar la defensa cutánea desde el interior; destaca por su potente capacidad antioxidante. Al ser liposoluble, se integra en las membranas celulares de la piel, donde neutraliza los radicales libres generados por la radiación UV. Esto ayuda a reducir el daño oxidativo, a frenar la formación de compuestos que aceleran la degradación del colágeno y a disminuir la respuesta inflamatoria inducida por el sol.
Revisiones recientes destacan que la exposición a la radiación UV disminuye los niveles cutáneos de Vitamina E, lo que sugiere su movilización frente al estrés oxidativo1. Además, se ha señalado que esta vitamina modula procesos de muerte celular programada y de inflamación, ambos relacionados con el envejecimiento cutáneo.
Beneficios antiaging de la Vitamina E
Apoya la síntesis y protección del colágeno.
Reduce los marcadores de inflamación cutánea.
Contribuye a una piel más firme y con menor estrés oxidativo acumulado.
Ayuda a prevenir arrugas y pigmentaciones asociadas al sol.
La Vitamina E es una estrategia práctica y efectiva para quienes desean fortalecer la salud y belleza de su piel todos los días, especialmente si hay exposición solar frecuente o si la piel presenta signos de envejecimiento acelerado. Integrarla como parte de una rutina nutricosmética permite mantener niveles óptimos de antioxidantes en el organismo, potenciando la resiliencia de la barrera cutánea frente a la radiación UV y apoyando una piel más joven y protegida desde adentro.